miércoles, 30 de abril de 2008

Sifra y Púa

  • Sifra y Púa

"Y por haber las parteras temido a Dios, Él prosperó sus familias" [Exodo 1:21].

Lease: Exodo 1:15-22

Sifra y Púa eran dos mujeres de carácter. Sin duda, eran personas vigorosas, de mediana edad. El libro de Exodo nos dice que estaban a la cabeza de las de su profesión entre los israelitas. Es indudable que había muchas otras, pero ellas eran las superintendentes. Su cargo había sido designado por el gobierno egipcio, pues vemos que Faraón les daba órdenes, como si se tratara de funcionarios oficiales.

La orden que les dio aquí era terrible: que al dar a luz las mujeres judías, si el hijo era varón tenían que matarlo. La orden de Faraón las puso en una grave dificultad moral. A quien tenían que obedecer al Rey de reyes, el Dios de sus padres, o al rey de Egipto.

Sabían bien que no podía desobedecer a Dios, y estas dos mujeres "temían a Dios y no hicieron lo que se les mandó". Faraón las interrogó. Las dos mujeres se refugiaron en una mentira.

Sin duda, la mentira era un pecado. Pero Dios sabía también que había surgido como solución a una crisis, insoluble para ellas de otro modo. El Señor premió a estas dos mujeres porque habían preferido obedecer a Dios antes que a Faraón. Las bendijo e hizo aumentar sus propias familias.

Sifra y Púa arriesgaron sus propias vidas para salvar las de los niños judíos. Y, con qué pena lo digo, hay madres cristianas que para evitar la vergüenza y la tribulación han sido ocasión de la muerte de sus propios hijos. Es algo vergonzoso. Nos referimos al hecho de que cuando se ha concebido un niño hay quien aplica medios para detener su crecimiento y para eliminarlo. ¿Cómo puede una madre hacer esto con su propio hijo, cuando Sifra y Púa arriesgaron sus vidas para salvar los hijos ajenos. Esta práctica es lo mismo que asentir a decir que una joven no debe tener en estima su honor y su pureza, que no tiene que preocuparse de caer en este pecado. Y que si ha caído, no puede hallar refugio en el Señor y ayuda en su Dios. ¡Qué vergüenza!

Pero hay otros significados temporales y espirituales que podemos obtener de Sifra y Púa. Nos referimos a la importancia de los primeros años en la crianza y cuidado de los niños. En esta tierna edad se les puede causar mucho daño. El nivel de mortalidad de los niños en los primeros meses es muy elevado, en algunas áreas excesivamente elevado. Con más amor y más temor de Dios el porcentaje de mortalidad no sería tan alto. Las madres que cuidas niños pequeños tienen una grave responsabilidad. Y los que instruyen a estas madres también. El mundo puede no darse cuenta de que algunas madres no se dedican y cuidan debidamente a sus hijos, pero Dios sí lo ve. Observa los casos en que la madre, por pura vanidad no da su propia leche al niño, que le es de suma importancia.

Pero estas dos nobles mujeres judías diseminan también influencia espiritual. La madre o persona que cuida a un niño puede ser de gran bendición espiritual. La niñera tiene capacidad para influir en la joven madre, que se encuentra en un estado mental muy receptivo. La creación de un niño es un testimonio de la omnipotencia de Dios. Y la influencia no se limita a la madre; suele haber otros niños en la casa. La niñera puede aumentar la comprensión de la responsabilidad de todos en la casa, incluso el padre.

La niñera después de ayudar a la madre las primeras semanas pasará a otra casa, donde ejercerá la misma acción benéfica. Pero si ha servido a Dios de esta forma, su nombre no será olvidado. Y algo que es muy importante, Dios nunca olvida lo que ha hecho en su nombre.

Preguntas sugeridas para estudio y discusión:

1.¿Por qué se puede decir que las acciones de estas mujeres eran justificadas?

2.¿Qué podemos aprender de estas acciones?

3.¿Va la bendición de Dios con una niñera fiel?