miércoles, 30 de abril de 2008

Lea

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"Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer." Génesis 29: 17

Léase: Génesis 29:16-35

Lea recibe el comentario curioso de que sus ojos eran tiernos; sin embargo, al compararla, con un "pero", con Raquel de la que se dice que era hermosa, podemos deducir que no podía compararse a su hermana. Lea tendría facciones comunes, sin que tuviera que ser fea. Pero ante sus propios ojos se consideraba como poco atractiva.

El ser una joven hermosa puede resultar peligroso para ella. Pero no es razón para que la que no lo es se sienta postergada. Esta carencia de hermosura puede ser compensada por una naturaleza rica, un corazón ferviente, ternura y afecto. Sabemos que hay caras comunes que pueden esconder rasgos angélicos. Pero esta falta de hermosura puede ser una preocupación para una joven. "¿Por qué no puedo ser más hermosa?" Este deseo no es en sí pecaminoso, sino muy humano. Las Escrituras de vez en cuando usan la expresión "de hermoso semblante". Al hacerlo, la Biblia confirma que la característica de la hermosura es una de las bendiciones en nuestra vida humana.

Pero hemos de decir también que la Escritura ofrece consuelo a las Leas. Lea, que no era atractiva, recibe, en realidad, una bendición más rica que la hermosa Raquel. Raquel tuvo sólo dos hijos, José y Benjamín. De éstos, José fue vendido como esclavo y dio origen a una de las tribus mancilladas de Israel. En cuanto a la tribu de Benjamín, fue casi totalmente eliminada a causa de un terrible pecado nacional en que incurrió. Lea puede blasonar de ser la madre de Judá, y Judá de David y de Cristo.

Esto no se dice en alabanza de Lea como mujer. Sabemos que la posición económica, social y moral de Labán era muy inferior a la de Betuel. Cuando Eliezer llamó a Rebeca, ésta todavía podía partir como hija libre. Pero las cosas habían empeorado rápidamente en Padan-Arán. Lo muestra el que Labán prácticamente vendió a Lea. Jacob tuvo que trabajar siete años para ganar a Lea. Además, Labán engañó a Jacob, y Lea fue su cómplice, pues Jacob deseaba casarse con su hermana Raquel. Es evidente que el tono moral de la familia había degenerado como lo demuestra el hecho que luego se aprovechara de las mandrágoras que había traído su hijo Rubén del campo para causar celos en su hermana.

Sin embargo, Lea tenía una cosa. Dios había puesto milagrosamente fe en su corazón. Al principio era fe egoísta. Cuando nació Rubén alabó a Dios porque había sido mirada con favor. Cuando recibió Simeón estuvo contenta porque Dios la había consolado del odio de que había sido víctima. Cuando nació Leví se regocijó porque su marido la amaría. Pero cuando nació Judá ya había derrotado el egoísmo de su corazón y lo había reemplazado por sincero agradecimiento: "Ahora", dijo, "alabaré al Señor".

Lea no lo hizo por sí sola, sino que fue Dios quien lo realizó en su corazón. Raquel no hizo lo mismo. La gloria del Señor no se expresa ni en el nombre de José ni en el de Benjamín. La alabanza al Señor está sólo en Judá, porque Judá significa "El que alaba a Dios".

Es evidente, el maravilloso gobierno de Dios operando en todas estas cosas. En su soberanía creó a Raquel hermosa y a Lea de facciones corrientes. Como resultado de ello resultó prácticamente una tragedia entre las dos hermanas. No fue Raquel sino Lea la que dio nacimiento a Judá y con ello al antecesor de la madre de Cristo. La alabanza a Dios procede de Lea, no de Raquel.

De ello se sigue que Dios no ve las cosas con los mismos ojos que los hombres. Hay dos clases de belleza. Hay la belleza que Dios da al nacer, y que se marchita como una flor. Y hay la belleza que Dios concede cuando en su gracia, los hombres nacen de nuevo. Esta clase de belleza no se marchita, sino que florece eternamente.

Preguntas sugeridas para estudio y discusión:

1- ¿Consiste la bendición de Dios en la belleza externa del cuerpo? Si no lo es, ¿cuál fue la bendición de Lea?

2- ¿Es un pecado desear la belleza exterior?

3- ¿Puede considerarse el matrimonio arreglado de Lea y Jacob posiblemente un castigo para Jacob, por su pecado anterior?

4- ¿Cuál es la lección de Dios para nosotros, que vemos en la vida de Lea?