miércoles, 23 de enero de 2008

Josabat


Josabat

"Pero Josabat, hija del rey Joram, hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, y lo sacó furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaban matando, y lo ocultó de Atalía, a él y a su ama, en la cámara de dormir y de esta manera no lo mataron" (2 Reyes 11:2).

Léase: 2 Reyes 11

En la relación que hemos hecho antes de Atalía vimos cómo trató de exterminar a toda la descendencia real de la casa de David, y consiguió eliminar a todos los descendientes masculinos de Joram, menos un nieto. Este se salvó gracias a la intervención de Josabat.

Como vemos en el versículo anterior, Josabat, hermana de Ocozías, salvó a Joás, su sobrino, «mientras estaban matando a sus hermanos», y llevándoselo con su ama lo escondió en una de las habitaciones de su propia residencia. Josabat era la esposa del sumo sacerdote Joiada, y por tanto residía en el templo. El poder real no tenía prerrogativa para investigar el templo, y por tanto estaba seguro; aparte de que este hecho fue realizado sin que se diera cuenta Atalía.

Satán usó a Atalía para ver de eliminar toda la simiente de David si fuera posible. De conseguirlo habría puesto serias dificultades al cumplimiento de la profecía de que el futuro Mesías procedería del tronco de David. Pero Dios frustró los planes de Atalía.

Josabat era una mujer sencilla, llena de fe. Aunque hija del rey se casó con Joiada, un descendiente de la tribu de Leví. No conocemos detalles de la estancia de Joás bajo la protección de Josabat, pero hemos de suponer que el ama de leche de Joás era también temerosa de Dios. Ya vimos que Joás fue proclamado rey seis años después.

Josabat es una figura recordada con cariño por la Iglesia del Nuevo Testamento. No interesada en la vida fastuosa de la corte, aunque hermana del rey se casó con un sacerdote y vivió la vida semi recluida del templo. Era, probablemente una mujer de gran calma interior, pero con la mente clara, que supo cómo actuar cuando los hombres se mostraban indecisos. Se hizo cargo de la gravedad de la situación y arriesgándose al peligro de que llegara a oídos de Atalía lo que había hecho, no vaciló en su acto heroico.

Su valor se contagió al marido que, seis años después, fue el que tomó la iniciativa y fue el brazo ejecutor de la sentencia de Dios sobre Atalía.

Preguntas sugeridas para estudio y discusión:

1. ¿En qué forma fue amenazada la venida del Redentor a través del tronco de David como había sido profetizado?

2. ¿Cómo salvó al joven príncipe?

3. ¿Influyó su valor en los actos del marido más adelante?