jueves, 8 de mayo de 2008

María de Jerusalén

  • María de Jerusalén

"Y habiendo reflexionado así, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando" (Hechos 12:12).

Léase Hechos 12:1-12

María de Jerusalén era una viuda rica. Lo sabemos porque era propietaria de una casa bastante grande para que cupiera en ella toda la congregación. Y porque Ia casa tenía un gran portal, por lo que podemos suponer que era una de las casas notables de Jerusalén. Tenía también criadas, de las cuales se nombra una, Rode, que fue a abrir Ia puerta a Pedro.

Esta María se había unido al servicio del Señor muy pronto. Su hijo, Juan Marcos se había hecho ministro de la Palabra, y acompañó a Pablo en uno de sus viajes. Es también el autor de uno de los Evangelios, el de Marcos. Pero, vamos a ver a lo que las Escrituras nos dicen de ella. La congregación se reunía en su casa de modo regular durante los días de Ia persecución de Herodes Agripa, que echó a los cristianos del Templo, donde se reunían antes. Entonces María les abrió la puerta de su casa. Pedro se dirigió allá inmediatamente que salió de la carcel.

María tiene interés para nosotros en el hecho que no se limitó a entregar su óbolo (contribución) para la obra en las colectas de la iglesia, sino que poseyendo una casa espaciosa, la puso toda ella a disposición de la congregación. No es raro que haya personas de edad, quizá viudas, cuyos hijos ya han salido de la casa y estan esparcidos, que posean casas grandes y espaciosas. Antes llenas de vida, ahora hay en ellas numerosas habitaciones vacías y sin vida. ¿No podrían animarse otra vez con reuniones, grupos de meditación, de oración, o para cantar salmos e himnos de modo más o menos regular. Con ello además se aliviaría el silencio y la soledad de la casa y de sus dueños.

En algunos puntos es posible incluso que haya congregaciones en estado de formación, que no dispongan todavía de un local propio. No se trata de alquilar unas habitaciones para este propósito, sino de poner la casa a disposición para el Señor.

María lo hizo y además las sirvientas se hacían cargo de ayudar en lo posible. Vemos que Rode abre la puerta a Pedro, y de gozo no sabía que se hacía. Sin duda la sirvienta era también cristiana. Toda la atmósfera de esta casa era propicia para ayudar al crecimiento de Ia obra del Señor. Deberíamos tener Marías hoy que ofrecieran sus casas para la obra.

PREGUNTAS SUGERIDAS PARA ESTUDIO Y DISCUSION

1. ¿Cual de los cuatro evangelistas era hijo de María?

2. ¿En qué forma específica ayudó María a Ia congregación de Jerusalén?

3. ¿Qué significado particular tiene este mensaje?