jueves, 8 de mayo de 2008

Las criadas de Caifás

  • Las criadas de Caifás

"Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada, y le dijo: Tú también estabas con Jesús el galileo" (Mateo26:69).

LÉASE MATEO 26:56-75

Aunque no se nos dan los nombres, se nos habla de dos criadas en la casa de Caifás el sumo sacerdote. Las dos coinciden de delatar a Pedro, como uno de los seguidores del hombre a quien estaban juzgando su amo y los otros sacerdotes.

Hagámonos cargo de la situación. Era la madrugada, oscuro aún. El gallo no había cantado. La casa estaba llena de ente. El juicio de Jesús se estaba celebrando ante el Sanedrin, que se había congregado de urgencia.

Las criadas probablemente no se habían retirado para poder atender el fuego en el patio. Se daban cuenta de la importancia de aquel juicio, y de lo grave de las acusaciones del encartado. No sabemos exactamente por qué y en qué forma, pero las dos coincidieron en notar la presencia de Pedro, extraño totalmente en aquel ambiente, y probablemente nervioso e inquieto ante el curso de los sucesos. Para las criadas no se trataba probablemente más que de una diversión, el causar un sofoco a aquel hombre, haciéndole burla y poniendo de manifiesto lo que él procuraba esconder: su relación con el acusado.

Pedro reaccionó vivamente. Al verse descubierto en un ambiente peligroso, negó rotundamente que tuviera nada que ver con Jesús, con juramentos y maldiciones. Pedro cometió el pecado más grave de su vida. Podemos suponer que las criadas se divirtieron con todo ello, indiferentes a las desastrosas consecuencias para Pedro que pronto se retiró a llorar amargamente su culpa.

Es posible que las criadas disfrutaran al poder contribuir en esta forma al ambiente de violencia y venganza. Esto las dejaba participar. Quizá no fue nada más que vanidad, la vanidad que puede aplastar los impulsos nobles, incluso, si es que existen. No sabemos si este era el caso. Probablemente les divirtió el ver el azoramiento de Pedro y su pérdida total de control.

Las criadas no se darían cuenta de su propio pecado. Para ellas todo se terminaría con unas cuantas risitas y chismorreo junto con los otros sirvientes de la casa. Probablemente se felicitarían de su éxito. Toda palabra liviana es pecado. Lo son los chismes y las risitas cuando son maliciosas. Todos hemos conocido estos tipos que se deleitan en poner a otros en un mal paso por mera diversión. No piensan en las heridas que inflingen y el daño que causan.

PREGUNTAS SUGERIDAS PARA ESTUDIO Y DISCUSION

1. ¿Por qué las dos criadas ridiculizaron a Pedro?

2. ¿A qué pecado indujeron a Pedro las palabras de las criadas?

3. ¿Qué nos dice este incidente en cuanto a la consideración a los otros, de palabras y de hechos?